Lletraferit....

Palabra catalana que bien podría traducirse como "letraherido", y se usa para aquellas personas a quienes les es más importante leer (o escribir) que comer....

viernes 9 de enero de 2009

Concordancias

DPD: CONCORDANCIA:

4.8. Sujeto de cuantificador + de + sustantivo en plural.L
Los sustantivos cuantificadores son aquellos que, siendo singulares, designan una pluralidad de seres de cualquier clase; la clase se especifica mediante un complemento con de cuyo núcleo es, normalmente, un sustantivo en plural: la mitad de los animales, la mayoría de los profesores, una minoría de los presentes, el resto de los libros, el diez por ciento de los votantes, un grupo de alumnos, un montón de cosas, infinidad de amigos, multitud de problemas, etc.
La mayor parte de estos cuantificadores admiten la concordancia con el verbo tanto en singular como en plural, dependiendo de si se juzga como núcleo del sujeto el cuantificador singular o el sustantivo en plural que especifica su referencia, siendo mayoritaria, en general, la concordancia en plural:
«Hacia 1940 la mayoría de estos poetas había escrito lo mejor de su obra»
(Paz, Sombras [Méx. 1983]);
«La mayoría de los visitantes habían salido»
(Marías, Corazón [Esp. 1992]);
«Una veintena de personas ocupaba la sala»
(Chavarría, Rojo [Ur. 2002]);
«Una veintena de curiosos observaban de lejos a un piquete»
(Pérez Reverte, Maestro [Esp. 1988]);


sin embargo, cuando el verbo lleva un atributo o un complemento predicativo, solo es normal la concordancia en plural:
«La mayoría de estos asesinos son muy inteligentes»
(Mendoza, Satanás [Col. 2002]);
«La inmensa mayoría de las casas permanecían vacías»
(Savater, Caronte [Esp. 1981]).

Los sustantivos cuantificadores que se usan sin determinante (infinidad, cantidad, multitud) establecen la concordancia obligatoriamente en plural, pues, en realidad, forman con la preposición de una locución que determina al sustantivo plural, que es el verdadero núcleo del sujeto:
«Infinidad de católicos desatendieron semejante orden pontificia»
(Vidal, Ocultismo [Esp. 1995]);
«Cantidad de organizaciones se dedican a [...] ayudar a personas que han sido víctimas de abuso sexual»
(New Herald [EE. UU.] 21.10.97)

lunes 29 de septiembre de 2008

Dos palabras para recordar

La eudemonía la define el diccionario de Martín Alonso así: condición del alma que posee sabiduría y felicidad.
Eutrapelia es la virtud que modera el exceso en la diversión.

martes 9 de septiembre de 2008

Uso del copretérito

La forma que denominamos copretérito cuando aparece en construcciones en que hay otro verbo en alguna forma pretérita (aun el copretérito mismo), señala un hecho que sucedía (no sucedió, digo sucedía) en el pasado al mismo tiempo que otro. Por ejemplo, en "María estudiaba arquitectura cuando se casó con Juan", sin duda alguna, las dos acciones son pasadas y coincidentes en ese pasado, y "estudiaba" tiene una indeterminación temporal, pues no se sabe cuándo empezó ni acabó tales estudios, ni si ya los habrá acabado. En cambio, "casó" es una acción acabada.
En copretérito también se expresan hechos habituales en el pasado: en "Cuando era niña jugaba con las vecinas" la acción de jugar adquiere un valor habitual. Claro, también se enuncia en copretérito el hecho de ser niña porque es un etapa más o menos extensa. No diríamos, ni decimos: "Cuando fui niña jugaba con las vecinas". Como pueden ver, en esta construcción el copretérito también tiene valor reiterativo.
El pretérito simple no tiene la facultad de expresar hechos habituales (aunque en algunas construcciones sí la de expresar indeterminación temporal: "En esa ciudad viví muy feliz". Pero no son sustituibles en todos los casos el pretérito y el copretérito).
Si se precisa la época y tiempo, se puede (mas no es obligatorio) usar el copretérito en lugar del pretérito, porque el copretérito señala la acción como habitual, periódica o actual en el pasado; por ejemplo, "Rosario Castellanos era escritora, y en 1973 era embajadora de México en Israel", con ello queda claro que todos los días de ese año ella desempeñaba el cargo, amén de que era habitual en ella el acto de escribir.
Si no señalara la fecha, bien podría usarse fue (el pretérito simple) "... y fue embajadora de México en Israel".
Pero en otras construcciones, como digo arriba, no hay gran diferencia modal entre el pretérito y el copretérito, como en "Yo estuve en La Habana cuando llegó Maradona" y "Yo estaba en La Habana cuando llegó Maradona". aunque algunos sí percibirán alguna sutil variación.

tomado de http://espanol.groups.yahoo.com/group/forocervantes

jueves 31 de julio de 2008

Ilusión


ilusión

Voz derivada del verbo latino illudo ‘divertirse’, ‘recrearse’, pero también ‘burlarse’, ‘engañar’. El verbo latino estaba formado por el prefijo in- y el verbo ludo ‘yo juego’.


De ludo se derivó una amplia familia de palabras en la que se incluye lúdico: eludir ‘escapar jugando’, alusión (hoy significa ‘mención’ ‘referencia’, pero inicialmente era ‘broma’ o ‘jugueteo’), el nombre del delito de colusión ‘pacto ilícito contra un tercero’, interludio ‘intervalo en un juego o representación teatral’ y preludio ‘lo que precede a una representación’.


En castellano, iludir y más tarde ilusionar fueron evolucionando con la denotación ‘causar una impresión engañosa’ o ‘suscitar la esperanza de algo deseable’, o sea, ‘suscitar una ilusión’, pero actualmente se reserva a la primera el matiz de 'burlar', 'engañar mediante una ilusión'. ‘relativo al juego’,

tomado de LA PÁGINA DEL IDIOMA ESPAÑOL http://www.elcastellano.org

martes 29 de julio de 2008

casos del latín y casos del español

El español conserva los seis casos del latín (nominativo, acusativo, dativo, genitivo, ablativo y vocativo) sin usar la terminología latina. Lo que NO pervivió del latín fueron las declinaciones de las palabras correspondientes a cada caso. El castellano habla de complementos (y no de casos) y se vale de preposiciones para sustituir las declinaciones. Por ejemplo:

1. La casa tiene diez ventanas. ('la casa' en nominativo; sujeto)
2. Desde aquí veo la casa. ('la casa' en acusativo; complemento directo)
3. Luis le ha construido un garaje a la casa. ('la casa' en dativo; comlemento indirecto)
4. Luis renovó la parte trasera de la casa. ('la casa' en genitivo; complemento preposicional del c. directo 'la parte trasera')
5. Luis quiere hacer una fiesta en la casa. ('la casa' en ablativo; complemento circunstancial de lugar).
6. «¡Casa, me estás dando mucho trabajo!», dijo Luis. ('casa' en vocativo).

tomado de http://espanol.groups.yahoo.com/group/forocervantes/

lunes 28 de julio de 2008

"sustantivo+a+infinitivo"

Sustantivo + a + infinitivo se considera galicismo. Puede reemplazarse por «que», «por» o «para».
debe evitarse el empleo de la locución verbal "sustantivo+a+infinitivo" (por ejemplo: la tarea a realizar), ya que es un galicismo y solo está aceptada por la Academia en usos bancarios, comerciales o administrativos, como total a pagar, cantidades a deducir, etc.
Son incorrectas, por tanto, expresiones como pisos a alquilar, posibilidades a tener en cuenta o proceso a seguir.

La opinión de algunos gramáticos, como Manuel Seco, sobre esto es la siguiente...

El éxito de esta construcción se debe, sin duda, a su brevedad, frente a la relativa pesadez, en ocasiones, de sus equivalentes castizas (Esta es la tarea que hay que realizar, o que ha de realizarse; Hay una tarea que realizar). Mucho más ágil, pero de escaso uso, es la construcción QUE + infinitivo: «Era la confianza, el orden: un trazado que reconocer como propio, un saber dónde encontrar los objetos» (Donoso, Domingo, 11). Hay otra fórmula que los puristas dan como equivalente y que no lo es: tarea por realizar. Expresa un matiz particular: es, exactamente, `la tarea que queda todavía por realizar'. Véase este ejemplo: «Radio Verdad, una incógnita por despejar de la Guerra Civil» (V. Talón, Correo Español, 12.8.1984, 23).



tomado de http://espanol.groups.yahoo.com/group/forocervantes/

viernes 25 de julio de 2008

Mentiras....

De las cosas que se entera uno: Resulta que las mentiritas "piadosas", ésas que uno dice para evitar sentir mal a alguien, tienen en realidad dos categorías,
Mentiras Piadosas: las que se dicen para no lastimar o hacer sufrir a alguien.
Mentiras oficiosas: las que se dicen para no ofender a alguien.

(aunque el Vaticano no las tiene tipificadas, para ellos sólo existen las jocosas, oficiosas y dañosas:

Mentira jocosa es aquélla con que se miente por burla o juego y sin perjuicio de nadie.

Mentira oficiosa es la afirmación de una falsedad por el propio o ajeno provecho, sin perjuicio de tercero.

Mentira dañosa es afirmar una cosa falsa con perjuicio de tercero.